LA IGLESIA Y EL CLERO FEUDAL


En la Edad Media la Iglesia tenía importantes funciones: mantenía la unidad de los creyentes, oficiaba las ceremonias religiosas, administraba los Sacramentos (bautismo, matrimonio, comunión), se encargaba de la enseñanza y de los hospitales, de asistir a los pobres y a los enfermos y justificaba la sociedad estamental.
 

 

Hacia el año 1000 casi todos los habitantes de Europa eran cristianos y se sentían miembros de una misma comunidad. La sociedad feudal era muy religiosa y el objetivo de la vida de cualquiera, fuera noble o campesino, rico o pobre, era la salvación eterna de su alma. La Iglesia tenía así un gran prestigio social y un papel muy importante. Sus principios marcaban la vida pública y privada de la gente.

Los creyentes tenían gran número de obligaciones: rezar, asistir a misa los domingos, ayunar en Cuaresma, confesarse y comulgar por Pascua. También recomendaba peregrinar a lugares santos como Roma, Jerusalén o Santiago de Compostela a adorar las reliquias de Cristo o los santos.
 
 
 

 

  


La iglesia era el principal edificio de la villa, el pueblo o la ciudad. Misas, bodas, fiestas, bautizos, entierros, reuniones y asambleas se celebraban en ellas. Su actividad regulaba profundamente la vida social de todos los cristianos.

Pero la Iglesia también era una institución u organización feudal en toda regla: tenía grandes feudos cultivados por campesinos y cobraba, en su feudo y en los demás, un impuesto sobre la décima parte de la cosecha anual (diezmo eclesiástico)

Su estructura es similar a la actual:
 

  • En lo alto el Papa, máxima autoridad, sucesor del apóstol San Pedro, que residía en Roma.
  • Cardenales que asesoraban al Papa y también elegían a su sucesor en concilios (Curia Romana)
  • Clero secular: formado por sacerdotes y párrocos en sus parroquias y obispos y arzobispos en sus diócesis.
  • Clero regular (que sigue una regla monástica): formado por monjes y monjas dedicados a la oración residiendo en monasterios y conventos dirigidos por un abad o una abadesa.
  • Laicos personas normales que ayudaban a los sacerdotes en las parroquias (sacristán).
Las Cruzadas fueron varias campañas militares que se realizaron entre los siglos XI-XIII para reconquistar los lugares sagrados (especialmente Jerusalén) ocupados por los turcos (que impedían el paso a los peregrinos cristianos).
La primera cruzada la convocó el Papa Urbano II en 1095 para liberar Tierra Santa prometiendo la salvación eterna a todos los que acudiesen a luchar en ella.
En ellas participaron campesinos, soldados y caballeros de toda Europa para conseguir no sólo la salvación sino también tierras y poder.
Al amparo de las cruzadas surgieron importantes Órdenes Militares como las de Santiago, Calatrava o la más conocida, los Templarios. Se encargaban primero de proteger a los peregrinos que viajaban a Tierra Santa y luego de proteger y luchar por los Lugares Santos.