LA BAJA EDAD MEDIA I: EL RESURGIR DE LAS CIUDADES

A raíz de la caída del Imperio de Carlomagno y de una nueva oleada de invasiones bárbaras, Europa se sumergió en el feudalismo, un sistema basado en la vida rural del campo. El poder político y económico recaía sobre el que poseía grandes latifundios y siervos.
 
LA EUROPA DE LOS SIGLOS XI-XIV
Pero a partir del siglo XI las cosas empezaron a cambiar.
Los principales reinos se consolidaron:
  • En el centro de Europa se formaron Francia y el Sacro Imperio Romano Germánico.
  • Los normandos se establecieron en el norte de Francia, en Sicilia e Inglaterra creando el ducado de Normandía.
  • En la península Ibérica la reconquista seguía, con los reinos de Aragón, Navarra, Castilla y Portugal. 
  • En el este de Europa, los eslavos ya eran cristianos y formaron reinos (Hungría, Polonia, Bohemia, Serbia y Bulgaria).


CAMBIOS EN LA AGRICULTURA

En los siglos XI y XII se difundieron nuevas técnicas y herramientas dentro del campo agrícola que aumentaron y rentabilizaron la producción en gran medida:

La rotación trienal con barbechoconsistía en dividir la tierra en tres parcelas distintas, que cada año estarían dedicadas a algo diferente, según un sistema de rotación. El primer año había en una parcela trigo (o cualquier tipo de cultivo), en la segunda legumbres, y la tercera se dejaba en barbecho, para que la tierra reposase y recuperase nutrientes. Cada año rotaban los cultivos aumentando así la producción. Además el uso del estiércol como abono natural mejoró la fertilización de los campos. Como consecuencia, aumentó el número de tierras cultivadas y de cosechas.
  
- El arado de vertedera o normando. La cuchilla que araba la tierra era de hierro e irregular por lo que penetraba mejor. Este nuevo arado también incluía la collera y las herraduras de clavos. Con estas novedades se pudieron usar caballos para arar, ya que eran más rápidos y resistentes que los bueyes. También se le añadieron ruedas, y así el agricultor no tenía que llevar el peso del arado.

- El molino de agua. Fue una revolución porque hay numerosos ríos por toda Europa y la mayoría de aldeas y pueblos medievales contaban con su propio río complementó al molino harinero para moler los cereales

Como consecuencia del aumento de la producción de alimentos, se rompieron los esquemas de autoconsumo del sistema feudal, pues en las casas comenzaron a sobrar alimentos y esos excedentes podían ser intercambiados o destinados a la venta en los mercados, las ferias o en las renacientes ciudades.
La abundancia de alimentos reactivó el comercio que se había perdido debido a la ruralización de la población tras la caída del Imperio Romano y la llegada de los invasores bárbaros. Las ciudades crecieron y se convirtieron en grandes centros de intercambio de productos tanto agrícolas como artesanales.

EL AUMENTO DE LA POBLACIÓN

Las principales consecuencias del aumento de la producción de alimentos sobre la población  fueron que las hambrunas disminuyeron, y la gente pudo disponer de los alimentos básicos necesarios y dietas más completas gracias al crecimiento del comercio. La tasa de natalidad aumentó y la esperanza de vida fue mayor.
Europa pasó en pocos siglos de 45 millones de habitantes en s XII a 75 millones en el XIV, antes de que la Peste Negra diezmara a la población europea.

Debido a este aumento demográfico, el paisaje se vio gravemente afectado, pues fue necesario cultivar más tierras y construir nuevos lugares para vivir. Para extender el terreno poblado hubo que talar bosques, desecar pantanos y marismas, repoblar aldeas abandonadas y destruidas por la guerra, y ganar tierra al mar construyendo diques.

Ante la oportunidad de encontrar trabajo en las ciudades, miles de campesinos que no tenían trabajo debido al crecimiento de la población emigraron a las ciudades donde tenían más posibilidades de encontrar un oficio y mejorar socialmente.

EL RENACER DE LAS CIUDADES
 

 

Las ciudades no solían ser muy grandes, sólo unas pocas como París tenían más de cien mil habitantes y la mayoría tenía menos de cincuenta mil.

El aspecto general de una ciudad medieval era estrecho, desordenado y laberíntico. Este patrón se repetía en todas:

- Estaban completamente amuralladas y en las murallas estaban las puertas de acceso desde donde se controlaba quien entraba y salía de la ciudad (se cerraban de noche y estaban muy vigiladas).

-Las calles eran estrechas, sucias, escasamente empedradas, sin aceras y la mayoría sin alcantarillado. La gente arrojaba sus excrementos a la calle al grito de "agua va" y la proliferación de ratas y pulgas favoreció la difusión de enfermedades como el cólera, el tifus o la peste.

  

-  En el centro de la ciudad habían plazas en las que se celebraban los mercados semanales y algunas ceremonias. A su alrededor se situaban los principales edificios (ayuntamiento, mercado, lonja, catedral...)
- En muchas ciudades había grandes catedrales dirigidas por un obispo.
 

- Había un ayuntamiento con una torre alta muy característica (como en las ciudades italianas o del norte e Europa) que era donde se reunía la comuna y luego el patriciado urbano.

 

- En el centro había palacios de nobles ricos o de la alta burguesía.

- Tenían hospitales y hospicios fundados por cofradías u órdenes religiosas para atender a los más necesitados. También había conventos intramuros y numerosas iglesias repartidas por toda la ciudad.

- Siempre había una lonja, un lugar donde se hacían negocios también usado como tribunal.

- Los barrios y las calles estaban repartidas por oficios (Calle de Cuchilleros, Calle de Zapateros, Trapería,…) y los artesanos se reunían en gremios (con sus talleres y tiendas)
 

- Las juderías normalmente estaban cerca del castillo para buscar la protección del señor. Eran barrios apartados donde sus habitantes (judíos) se dedicaban a negocios muy diversos y a prestar dinero a cambio de un interés (cambistas).

- A partir del siglo XIII en algunas grandes ciudades europeas se empezaron a construir universidades (dependientes de la Iglesia) que aún hoy están en activo. Desde ellas empezó a difundirse la cultura, la lectura y la escritura hasta entonces reservadas a los monasterios, a los funcionarios reales y a algunos ricos mercaderes.

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ARTESANOS Y GREMIOS

A partir del siglo XI, con el aumento de la producción agrícola, el crecimiento de la población y el renacer de las ciudades, el trabajo quedó dividido en dos sectores. En primer lugar, la población que permaneció en el campo conservó la forma de vida feudal y las tareas agrarias. Los que se quedaron sin tierras ni espacio en el campo, emigraron a las ciudades y desarrollaron el comercio y la artesanía como alternativa a la agricultura y ganadería.

La vida urbana fomentó mucho el trabajo artesanal, y pronto surgió una nueva forma de entender el trabajo. El oficio de artesano pasó de ser algo individual a un trabajo en equipo. Nacieron los gremios, asociaciones de artesanos de un mismo oficio que se comprometían a seguir unas normas comunes a todos ellos. Los gremios favorecían la cooperación y la ayuda entre artesanos, y la transmisión y enseñanza del oficio a nuevos aprendices artesanos.
 

Los gremios establecían los precios finales de los productos, la cantidad máxima a fabricar y las horas y días de trabajo. Con esto se quería evitar la competencia entre los artesanos del gremio, pues consiguiendo que todos vendiesen al mismo precio y que no elaborasen mayor cantidad de productos. Además, el gremio proporcionaba las materias primas a cada taller, era el encargado de dar permiso para abrir nuevos talleres y de pasar el control de calidad a los productos elaborados en cada taller.

Para llegar a ser maestro artesano había que empezar desde niño, como aprendiz (a cambio de alojamiento y formación). Tras varios años de aprendizaje del oficio, el aprendiz estaba preparado para subir a rango de oficial. Entonces se examinaba, y en caso de pasar dicha prueba, se convertiría en oficial. Los oficiales trabajaban a cambio de un sueldo de artesano, normalmente tenían su propia familia y vivienda, pero no podían abrir su propio taller hasta convertirse en maestros artesanos. Para ganarse tal honor tenían que demostrar su maestría elaborando una pieza digna, una obra maestra. Entonces, si el gremio lo aprobaba como tal, el oficial pasaba a ser maestro, y podía abrir su propio taller, comprar sus propias herramientas, tener sus propios empleados y vender productos con su firma.
 

El taller de un artesano era casa, taller y tienda a la vez. Allí vivían el maestro, los aprendices y, en muchas ocasiones, los oficiales. En la planta baja estaba la tienda y el taller y todos los talleres del mismo oficio solían estar en la misma calle.
   

MERCADOS, FERIAS Y RUTAS COMERCIALES
Las ciudades solían tener un pequeño mercado semanal en el que se intercambiaban los productos del campo y los artesanales. 
También había una feria una vez al año. Estas eran grandes mercados, que duraban una o dos semanas, a los que acudían personas de muchas partes de Europa. Muchas de las ferias eran organizadas por los reyes quienes garantizaban seguridad en los caminos y en la propia feria a cambio de que los mercaderes pagasen un impuesto especial.
 


Además de las ferias solía haber una lonja en cada ciudad. Esto era un edificio pensado para los negocios. 
También aparecieron nuevos oficios relacionados con el mundo de los negocios como el de los cambistas que eran personas que cambiaban las monedas de los distintos reinos. Con ellos surgen las letras de cambio que eran pagarés o cheques que permitían no llevar siempre dinero encima.
Al mismo tiempo surgen las casas comerciales, asociaciones mercantiles que se dedicaban al comercio internacional.

Con el tiempo, el comercio marítimo adquirió más importancia que el terrestre.
Las dos rutas comerciales por mar más importantes hacia los siglos XIII y XV eran:

- Ruta del Mediterráneo. Era una ruta muy larga que unía el mundo cristiano con el mundo musulmán. Las cruzadas permitieron la entrada de barcos comerciantes a Tierra Santa y Oriente. Las principales escalas de esta ruta eran las ciudades de Venecia, Génova, Pisa, Marsella y Barcelona. Los productos que más se compraban a los musulmanes y a los bizantinos eran tejidos lujosos, perfumes y especias y los que más se vendían eran tejidos de lana, alimentos, armas y herramientas.
 

- Ruta de la Hansa. Esta ruta cruzaba el mar Báltico, el mar del Norte y el Atlántico. Se llamaba así porque estaba controlada por la Hansa, una asociación de ciudades nórdicas que se encargaba de controlar el comercio fluvial, el marítimo y el terrestre de esa zona. Se comerciaba con lana de Castilla y de Inglaterra, con vino francés y con hierro, pieles, trigo y madera traídos del Báltico.

 

Debido a estas rutas aparecieron dos grandes centros económicosel Norte de Italia (Milán, Génova, Venecia, Pisa y Florencia) y Flandes (Brujas, Gante, Ipres y Amberes)
Estos dos centros se convirtieron en ciudades muy importantes políticamente y culturalmente, porque eran puntos de intercambio de culturas, ideas, conocimientos, arte.... 
En estas zonas surgió una nueva clase social dentro de la rígida sociedad estamental que acabaría terminando con ella, la burguesía.