ARQUITECTURA ROMÁNICA


Entre los siglos XI-XIII se desarrolló, en gran parte de Europa, un estilo artístico que, por su semejanza con algunos elementos del arte romano, recibió el nombre de Románico.
Debido a la importancia de la religión en la sociedad feudal, las principales manifestaciones artísticas y obras del románico fueron religiosas con un objetivo principal: exaltar la gloria de Dios educando a los creyentes.
 




El principal edificio románico (que aparece también como parte fundamental de los monasterios) es la iglesia. Sus características son:
  • Construida en piedra, a base de grandes sillares con muros anchos reforzados con contrafuertes y escasas ventanas abocinadas.
  • Planta en forma de cruz latina, con 3 naves, con un brazo más corto denominado transepto y otro largo que hace de nave principal. Donde se cruzan ambos brazos se llama crucero y está cubierto por una torre o cimborrio redondo o de forma octogonal.
  • La cabecera de la iglesia, llamada ábside, solía ser semicircular y, a veces, las naves laterales se prolongaban y lo rodeaban formando un pasillo llamado girola. Pegados al ábside podía haber, en las iglesias más grandes pequeñas capillas semicirculares formando absidiolos.
  • La cubierta de la nave principal era de bóveda de cañon sujetada sobre gruesos muros y pilares o columnas de piedra. Las naves laterales tenían bóvedas de arista.
  • Por todas partes (bóvedas, ventanas, puertas...) se usaba el arco de medio punto sujetado sobre columnas con capiteles decorados y pilares cruciformes.
  • Pegadas a la iglesia solía haber una o dos torres-campanario mucho más altas y con varias ventanas. Podían también estar separadas de ella y servían para llamar a la oración a los fieles.
  • La fachada podía ser sencilla o estar muy decorada. En la portada, sobre las puertas de entrada, había numerosas esculturas.