LOS ORÍGENES DEL FEUDALISMO. EL VASALLAJE


En la Edad Media, a partir de los siglos IX-X, se formó en Europa occidental un sistema político, económico y social conocido como feudalismo.
 

 

Tenía las siguientes características:
  • Cada gran noble alcanzó el dominio total de sus tierras o feudos.
  • Los reyes, incapaces de defender su territorio, entregaban las tierras (feudos) a señores feudales (nobles o eclesiásticos) para que las gobernasen en su nombre. 
  • A cambio, estos se convertían en sus vasallos, le juraban fidelidad al rey y le prestaban ayuda en caso de guerra.
  • La mayoría de la población la formaban campesinos que se convirtieron en siervos de los señores feudales y trabajaban en sus tierras. Apenas tenían derechos y pagaban numerosos impuestos.
  • Era una sociedad muy cerrada o estamental donde se pertenecía para toda la vida al mismo grupo social por nacimiento.

CRONOLOGÍA IMPERIO CAROLINGIO

LOS ORÍGENES DEL FEUDALISMO
Tras la caída del Imperio Romano (476 d.C.) y las invasiones de los pueblos bárbaros, en torno al s IX el único reino germánico que permanecía unido era el de los francos. En el 800 uno de sus reyes, Carlomagno, unificó gran parte de las tierras de Europa Occidental y se proclamó emperador.
El reino de los francos fue muy extenso. Ocupaba las tierras de la Francia actual, y también los territorios de Italia, Suiza, Alemania, Bélgica y Holanda.
 

Para mantener unido su Imperio, Carlomagno, elaboró leyes y dividió el territorio en condados (gobernados por condes) y marcas (situadas en tierras fronterizas y gobernadas por marqueses). Condes y marqueses recaudaban impuestos, administraban justicia y defendían sus territorios en nombre del emperador.
Pero, a la muerte de Carlomagno, el Imperio se dividió en varios reinos enfrentados entre sí y la inseguridad se extendió por toda Europa.
 
 

Entre los siglos IX y X una serie de pueblos invadieron sucesivamente Europa provocando saqueos, muerte y destrucción a su paso: los normandos o vikingos por el Norte, los musulmanes por el Sur (invadiendo la península ibérica) y los húngaros por el Este.
Los reyes, incapaces de mantener un ejército fuerte y defender su territorio, le pidieron ayuda a los nobles que, a cambio, aumentaron su poder.

EL VASALLAJE




 


El vasallaje era el pacto de fidelidad que se establecía entre un señor y un vasallo (un rey y un noble o un rey y un abad o un noble y otro noble) a través de una ceremonia que incluía 2 partes: el homenaje y la investidura.

El vasallo juraba fidelidad y sumisión al señor. A partir de entonces, el vasallo estaba obligado a cumplir 2 deberes principales: dar ayuda o apoyo militar en caso de guerra y también económico y dar consejo, es decir, acudir a la corte señorial cuando se le necesitara para asesorar al señor o formar parte de los tribunales de justicia.
A cambio, el señor le daba unas tierras, el feudo, con las rentas (beneficios) correspondientes y campesinos para trabajarlas. Dependiendo del rango podía ser un condado, un ducado, una marca, un castillo o una parcela de suelo. Además el señor le proporcionaba al vasallo protección militar y judicial si fuera necesaria.

Se concretaba a través de una ceremonia que incluía 2 partes:
  • El homenaje:
Era la ceremonia en la que un vasallo, arrodillado delante del rey, le juraba fidelidad.
Por este acto debía cumplir con la renta, obligaciones y servicios. Según la condición del vasallo, el juramento lo hacía de pie o de rodillas, se tomaban las manos y, a veces, hasta se besaban para sellar el pacto.
   
 
  • La investidura:
Consistía en la entrega simbólica del bien concedido por el señor feudal a su vasallo, es decir, el control y jurisdicción de un conjunto de tierras y su población (feudo o beneficio) representando en la ceremonia por la entrega de un puñado de tierra, una rama de árbol, granos para sembrar...
Inicialmente se formalizaba con la entrega de una espada, luego se hacía con la entrega de la tierra y, posteriormente, con la redacción de un documento de reconocimiento feudal, una especie de contrato por escrito.
El hombre juraba lealtad a su señor feudal, convirtiéndose en su vasallo, “su hombre”;
El incumplimiento del pacto por parte del vasallo implicaba el despojo de su feudo (quitárselo) ya que cometía felonía (traición).
Por otra parte, si el señor feudal incumplía el pacto, el vasallo podía abandonarle y buscarse otro señor mejor.
 

 

Así, muchos nobles se convirtieron en señores feudales de forma vitalicia y, poco a poco, transmitieron sus títulos y feudos a sus hijos. Cada vez se hicieron más independientes del rey y los campesinos, que trabajaban en sus tierras como siervos, acudían a ellos en busca de protección ante la inseguridad que reinaba en Europa.

Algunos nobles podían ceder parte de su feudo a otros nobles menos poderosos, los caballeros, que los gobernaban y mantenían un pequeño ejército listo para luchar.