ECONOMÍA EN AL-ÁNDALUS


La llegada de la civilización islámica a la península Ibérica provocó importantes transformaciones económicas.
De una economía esencialmente de autosubsistencia rural se pasó a una economía marcadamente urbana. 

LA CIUDAD
Las ciudades eran el centro de la vida política, económica, religiosa y cultural. En la ciudad se realizaban los intercambios comerciales de productos agrarios y artesanales y también eran el centro de un activo comercio internacional entre Europa, el Mediterráneo, Oriente, África y Asia.
En ellas vivía gran parte de la población. La población de las ciudades estaba formada por artesanos, comerciantes y un numeroso grupo de vendedores ambulantes, sirvientes y esclavos.
  
 


Tenían varios elementos muy característicos, algunos de los cuales han perdurado hasta hoy:
  • Una muralla con varias puertas, que se cerraban por la noche, rodeaba las ciudades islámicas medievales.
  • La parte más importante de la ciudad era la medina, donde estaban los edificios más destacados. Las calles de la medina eran estrechas e irregulares y formaban auténticos laberintos.
  • Alrededor de la medina se disponían los barrios residenciales y por último los barrios del arrabal (barrio situado fuera de la muralla). En estos últimos se situaban los talleres más ruidosos o malolientes, como es el caso de las curtidurías, donde se curtía el cuero.
  • El centro de la vida política era la alcazaba, un recinto fortificado o fortaleza en lo alto de la ciudad donde vivían la autoridad local y sus funcionarios. Dentro de él solía haber un alcázar o castillo.
  • La vida religiosa giraba en torno a la aljama o mezquita mayor, aunque había templos más pequeños distribuidos por la ciudad.
  • En cuanto a la vida social y económica, se desarrollaba alrededor del zoco o mercado. En ellos se realizaba el comercio de productos diversos, principalmente de los productos de metal y de otros productos de artesanía (telas, tintes, utensilios de cocina, calzado, perfumes y esencias) así como sedas, algodón o tejidos de lana y todo tipo de alimentos.
  • Los comerciantes guardaban las mercancías en grandes almacenes, llamados alhóndigas, desde donde se distribuían a los comercios locales.
  • En algunas ocasiones los califas mandaron construir ciudades-palacios a las afueras de Córdoba con el fin de tener un lugar más protegido que el centro de la medina. Así surgió Medina Azahara.
  • Otros elementos de interés de la ciudad islámica son los baños y los jardines palaciegos.
  • Alrededor de la ciudad, fuera de los muros, también había casas de campo o alquerías similares a las villas romanas.

    

   

  
 

 
 

 
  
  
 



La casa musulmana refleja el carácter íntimo de la vida familiar. Volcada hacia el interior, los muros, totalmente blancos, son sobrios y apenas tienen adornos o ventanas al exterior. Las casas de las familias más pudientes estaban organizadas en torno a un patio central, generalmente de forma rectangular. Si era posible, un pozo servía de fuente de agua fresca.

 

Aunque se dedicaban a otras actividades como la artesanía, la ganadería y la minería, la principal actividad económica en al-Ándalus era la agricultura. Los andalusíes introdujeron muchas novedades y cultivos en la península:
Nuevas técnicas de regadío mediante la excavación de pozos y la construcción de norias y acequias para llevar el agua a los campos de cultivo.
Nuevos cultivos como el arroz, el naranjo, el limonero, la berenjena, la alcachofa, la caña de azúcar, la zanahoria, el azafrán, el algodón, los plátanos, la sandía, las espinacas... que se combinaban con el cultivo del trigo, el olivo, la cebada, árboles frutales (peras, manzanas, melocotones, higos) y uvas. También se cultivaba y comía mucha miel y, aunque prohibido por el Islam, el vino se consumía en grandes cantidades por lo menos hasta la llegada de los almohades.

 

 

 
 

 

 

 

 

Además había una floreciente artesanía del textil, el papel, el cuero, forja de hierro, vidrio, armas...controlada por el Estado y cuyos productos se vendían en el zoco.

El comercio internacional se reactivó con los musulmanes.
Los andalusíes exportaban por todo el mundo del Islam los productos fabricados en al-Ándalus y traían esclavos, marfil y oro de África, metales y madera de Europa y especias y objetos de lujo de Oriente.
Con este oro conseguido acuñaron monedas tanto en oro (dinar) como en plata (dirhem).
Los andalusíes establecían comercio con los pueblos cristianos del norte de la península, pero incluso con los europeos del Imperio carolingio o el Imperio bizantino.