AL-ANDALUS (711-1492)

Se conoce como al-Ándalus (en árabe لأندلس) al territorio de la Península Ibérica bajo poder musulmán durante la Edad Media entre los años 711 y 1492.
 



1.- LA CONQUISTA (711-714)

Entre los años 711 y 714, los musulmanes ocuparon una parte de la Península Ibérica, aunque sin ningún tipo de dominio efectivo al norte del Sistema Central.
La entrada de los musulmanes en la península se produjo con el desembarco en Gibraltar, el 27 de abril de 711, Tariq, un general musulmán lugarteniente del gobernador de Tánger, Muza, lideró un ejército de 9.000 hombres que entraron aprovechando la guerra civil entre los visigodos. 
Poco después, el 19 de julio, los visigodos fueron derrotados y su último rey, Rodrigo, murió en la Batalla de Guadalete (711).
  
   
   
 


Las tropas de Tariq y Muza avanzaron con gran rapidez ocupando las principales ciudades de Andalucía y la capital del reino visigodo, Toledo, sin encontrar apenas resistencia. En pocos años controlaron casi toda la península excepto una pequeña franja en la zona montañosa de la cornisa cantábrica donde se refugiaron los últimos habitantes hispanovisigodos (que se enfrentaron a ellos en la batalla de Covandoga 722)
Sólo los francos son capaces de detener su avance por Europa en la batalla de Poitiers (732) obligándoles así a replegarse a la península ibérica.
 

  

Las causas de la rápida conquista se deben a que la mayoría de la población hispanorromana no se resistió a la invasión, la nobleza estableció pactos (como el de Tudmir en Murcia) con los conquistadores para conservar sus tierras y su poder y los campesinos simplemente pasaron a depender de los nuevos señores.

2.- EL EMIRATO DEPENDIENTE (711-756)

Al-Ándalus pasó a ser, tras la conquista, una provincia o emirato dependiente política y religiosamente del califa omeya de Damasco. La capital se estableció en Córdoba y se nombró un walí o gobernador para controlar el territorio.
Se organizó el territorio y los conquistadores empezaron a repartirse las tierras y cobrar impuestos pero respetando las creencias y costumbres de los pueblos conquistados.

 


3.- EL EMIRATO INDEPENDIENTE (756-929)

En el año 756 el último descendiente de los Omeya, huyendo de los abasíes que había derrotado y aniquilado a los omeyas por el control del califato, llegó a al-Ándalus y se nombró emir independiente del califato de Bagdad con el nombre de Abd al-Rahmán I o Abderramán I . Se rompía así la unidad política del califato aunque se seguía reconociendo la autoridad religiosa del califa de Bagdad.
Es decir, durante el Emirato Dependiente al-Ándalus dependía política y religiosamente del califa omeya de Damasco pero durante el Emirato Independiente sólo dependía religiosamente del califa abasí de Bagdad.

La islamización fue muy rápida y el número de mozárabes (cristianos en territorio musulmán) se redujo considerablemente por lo que fueron frecuentes los conflictos entre ellos y la población musulmana.
  
  
 
 
En el año 929, Abderramán III se proclamó califa de al-Ándalus (independiente política y religiosamente) y estableció el Califato de Córdoba, declarando la independencia religiosa de Bagdad, capital del califato abasí. 
El califato de Córdoba fue la época de máximo esplendor y estabilidad de al-Ándalus: se produjo un gran crecimiento de la economía gracias al comercio con el Mediterráneo y se frenó el avance de los reinos cristianos (gracias a las campañas militares de Almanzor). Todo ello se refleja en el esplendor de Córdoba con su mezquita y el palacio de Medina Azahara.

  

 

  

 



Pero la autoridad del califa fue perdiendo fuerza y el poder pasó a manos de  Almanzor, (valido o hayib del califa), un general que impuso una dictadura militar y realizó diversas expediciones de castigo contra los reinos cristianos (como el incendio y saqueo de Santiago de Compostela).

A su muerte, la guerra civil entre distintos grupos de los invasores musulmanes, árabes, bereberes y eslavos, provocó la disolución del califato en 1031 y la división en reinos de taifas.
  

 
 


5.- LOS REINOS DE TAIFAS Y LAS INVASIONES NORTEAFRICANAS (1031-1238)

Las taifas son los reinos independientes en que se fragmenta al-Ándalus tras la caída del califato. Aunque son prósperos económicamente son débiles política y militarmente por lo que los reinos cristianos aprovechan para imponer el pago de parias (impuestos) e impulsar la Reconquista
Por ello y por sus rivalidades internas se ven obligados a pedir ayuda a pueblos norteafricanos que invadieron la península y conquistaron a las taifas de forma sucesiva.
Los tafias más importantes fueron los de Sevilla, Toledo, Badajoz, Zaragoza, Tortosa, Denia y Granada.
 


En 1086, tras la caída de la taifa de Toledo, varias taifas piden ayuda a un pueblo bereber del norte de Africa, los almorávides, que ocupan casi toda la península (1086-1145) pero no pueden detener el avance cristiano.

Entre 1147-1238 otro pueblo norteafricano, los almohades, acude en ayuda de las taifas. Establecen su capital en Sevilla pero no consiguen controlar todo al-Ándalus y, además, en 1212 una gran coalición (unión) de reinos cristianos (Aragón, Castilla, Portugal, Navarra, órdenes militares, cruzados europeos) los derrota en la batalla de las Navas de Tolosa (Jaén).
 
 

 

  

 


Después de eso, la mayoría de taifas son reconquistados sucesivamente por los reinos cristianos quedando un único territorio andalusí que resiste el avance: el reino nazarí de Granada.

6.- EL REINO NAZARÍ DE GRANADA (1238-1492)

El único Estado heredero de al-Ándalus que perduró en la península fue el reino de Granada gobernado por la dinastía nazarí. Se caracterizó por su riqueza, su prosperidad económica, su alta densidad de población sobre todo por las migraciones de otros reinos tras la conquista cristiana y por su desarrollo cultural y artístico reflejado en el esplendor de la Alhambra
Sobrevivió varios siglos al avance cristiano (1238-1492) pagando elevados impuestos (parias) a los reyes de Castilla para comprar la paz.
 

 

 


Pero, a finales del s XV, los problemas internos (luchas por el trono, guerra civil) del reino de Granada facilitaron su conquista y anexión (incorporación) por Castilla. Así, en enero de 1492 el último rey de Granada, Boabdil, capitula (se rinde) y entrega la ciudad a los Reyes Católicos. Granada pasa a formar parte de la Corona de Castilla y se pone fin a la ocupación musulmana de la península ibérica y a la Reconquista.